Qué feas y horrendas son las ciudades dormitorio y, a pesar de ello, parecen encerrar un encanto único. ¿No os parece? Es fácil sentir una especie de nostalgia al visitar estos sitios, aunque sea por primera vez. No sé por qué despiertan estas reacciones. O si quizás es algo que solo me pasa a mí. Son seguramente el resultado de ciertos errores sociales o demográficos, pero a nivel estético, lo digo alto y claro, me encantan las ciudades dormitorio.
Benditas disfunciones
Películas, libros, seres, lugares o cosas disfuncionales y, aun así, maravillosas.