
Película dirigida por György Pálfi, no es “rara” en el sentido de que no se entiende nada, sino porque mezcla humor negro, surrealismo, horror corporal, escenas grotescas y metáforas políticas de una forma muy exagerada. La gente la describe como una película “nauseabunda pero fascinante”, de esas que te dejan pensando “¿qué acabo de ver?”.