WhatsApp y DMs se han convertido en “el bar de abajo” de internet, pero los foros tipo Forocoches siguen siendo la plaza del pueblo donde todo queda por escrito y cualquiera puede entrar a leer.
Arrancamos: todos metidos en el grupo
En 2025 WhatsApp sigue siendo la red más usada en España, muy por encima de cualquier otra plataforma. No solo se usa para el típico “¿estás?”, sino para coordinar equipos, seguir a figuras públicas, enviar campañas de marketing y hasta trabajar desde el móvil. Con las comunidades de WhatsApp ahora puedes agrupar varios grupos (vecinos, padres del cole, curro) bajo un paraguas común y lanzar mensajes masivos sin morir en el caos.
En paralelo han ido creciendo grupos y “forocoches-style” comunidades cerradas, donde se mezcla meme, confesión personal y debate pseudoserio en el mismo timeline. Son espacios donde el chiste interno y la captura de pantalla valen más que cualquier post currado en público. Y eso plantea la pregunta incómoda: si todo pasa ya en DMs, ¿qué futuro les queda a los foros y a los espacios abiertos?
El encanto de los DMs: cercanía, caos y poca memoria
Los DMs y los grupos tienen ventajas muy potentes:
Sensación de intimidad: escribes a gente “de dentro”, con una confianza que nunca tendrías respondiendo en X o LinkedIn.
Ritmo de conversación brutal: todo es síncrono, mensajes encadenados, audios, stickers; la conversación se siente viva, casi como un chat de juego online.
Cero fricción: no hay que crearse usuario, ni rellenar perfil ni entender normas complejas; entras vía enlace y listo.
Este formato engancha para rajar, confesar cosas personales o pedir ayuda rápida. En muchos grupos se genera una hermandad real, parecida a la que describen los usuarios veteranos de Forocoches, solo que en pequeño comité. El problema es que esa cercanía tiene un coste: lo que se dice ahí se pierde en el scroll eterno y no construye memoria colectiva.
Lo que se pierde en privado: memoria, contexto y relato
Los foros y comunidades abiertas funcionan diferente: son más lentos, pero dejan rastro. Un hilo bien montado en un foro tipo Forocoches sigue recibiendo respuestas años después, y se convierte en referencia para miles de personas que ni siquiera están registradas. Ahí es donde los DMs cojean:
No hay estructura: buscar “ese mensaje de hace tres meses” en un grupo de 200 personas es una tortura.
El conocimiento no escala: la respuesta útil se queda encerrada para 50 personas, no para toda la comunidad potencial.
No hay relato compartido: un foro crea hilos míticos, jerga propia, usuarios veteranos reconocibles; un grupo muere cuando se quita el pin o se aburre el admin.
En el fondo, los DMs son como hablar en la barra del bar: es intenso, divertido y honesto, pero al día siguiente nadie puede releer la conversación. El foro, en cambio, es el archivo de esas charlas, con sus dramas, sus troleos y sus momentos de brillantez colectiva.
Forocoches-style: lo mejor (y lo peor) de internet
Forocoches lleva más de 20 años funcionando como “bar de internet” en España, con un sistema de invitaciones que crea comunidad cerrada pero con hilos visibles desde fuera. No destaca por el diseño ni por el buen gusto, sino por la sensación de libertad y pertenencia, hasta el punto de que muchos usuarios hablan de hermandad real dentro del foro.
Ahí está la gracia del “forocoches-style”:
Hay argot propio, chistes internos y jerarquías basadas en la antigüedad y los mensajes.
Se mezcla actualidad, política, confesiones personales y pura basura en el mismo espacio.
Las marcas que se atreven a entrar no solo compran banners, intentan formar parte del personaje colectivo de la comunidad.
Los grupos de WhatsApp que copian este estilo replican el tono, pero no la estructura. No hay hilos, no hay categorías, no hay forma de rescatar fácilmente “el gran debate de hace un año sobre X”. Es forocoches sin archivo.
¿Futuro? Híbridos: charlar en privado, construir en público
Más que pensar en DMs contra foros, probablemente el futuro pase por híbridos: comunidades que usan WhatsApp o Telegram como sala de chat y un foro (o similar) como memoria a largo plazo. En el chat se lanza la idea, se sueltan los memes y se prueba el termómetro; cuando algo merece perdurar, se abre hilo público y se ordena el caos.
WhatsApp está empujando fuerte para convertirse en infraestructura de comunidades, con funciones de comunidades, multidispositivo y bots que permiten hasta gestionar grupos desde la API. Pero si todo se queda en privado, solo tendremos más ruido, no mejores comunidades.
La clave para cualquier proyecto tipo Diario Hilario quizá sea esa: aceptar que las conversaciones más reales nacen en DMs… y luego darles un lugar público donde puedan convertirse en historia compartida.