El 8 de septiembre de 2026, OpenAI anunció algo que ha revuelto al mundo de las matemáticas: uno de sus sistemas de inteligencia artificial habría resuelto el llamado problema de Navier-Stokes, uno de los siete grandes enigmas matemáticos del siglo.
Ojo con la palabra "habría": de momento es una afirmación de la empresa. Nadie la ha confirmado todavía.
¿Qué son las ecuaciones de Navier-Stokes?
Son las fórmulas que describen cómo se mueven los fluidos: el agua del grifo, el humo de un cigarro, el aire alrededor de un avión, la sangre por las venas. Se usan a diario para diseñar aviones, predecir el tiempo o simular corrientes marinas.
Funcionan muy bien en la práctica. El problema es teórico: nadie ha sido capaz de demostrar que siempre funcionen.
La duda concreta es esta. Imagina un fluido que empieza moviéndose de forma suave y tranquila. ¿Puede llegar un momento, al cabo de un rato, en que las ecuaciones se vuelvan locas y predigan una velocidad infinita en algún punto? Eso es lo que los matemáticos llaman una singularidad: un punto donde las cuentas se rompen y dejan de tener sentido físico.
Durante décadas nadie ha sabido si eso puede pasar o no.
Lo que afirma OpenAI
Que sí puede pasar. Su sistema habría construido un ejemplo concreto: un fluido que empieza en reposo, recibe un empujón suave y acaba desarrollando una de esas singularidades. La imagen mental sería un remolino que se estira y se acelera cada vez más hasta salirse de madre.
Además de la demostración escrita, dicen haberla traducido a Lean, un programa que verifica demostraciones matemáticas paso a paso, como un corrector ortográfico pero para lógica. Si Lean da el visto bueno, es una señal fuerte de que no hay errores de razonamiento.
Cómo lo hicieron
Según la compañía:
Unos 10.000 agentes de IA trabajando coordinados
Alrededor de 88 horas de cálculo
17 horas más para la verificación en Lean
Un coste de varios millones de dólares en potencia de cálculo
Curiosamente, OpenAI ha dicho que no va a reclamar el millón de dólares del premio.
¿Está confirmado?
No, y conviene subrayarlo. El Clay Mathematics Institute, la fundación que ofrece el premio, todavía no ha aceptado nada. Los matemáticos están revisando la demostración, y eso puede llevar meses o años.
También hay algo de polémica. Varios investigadores llevaban tiempo avanzando en problemas muy parecidos usando herramientas de IA, algunas de la propia OpenAI. La empresa asegura que no copió trabajos ajenos sin publicar, aunque admite que no puede descartar del todo que información de cómo se usan sus productos haya influido en el entrenamiento del modelo.
Los siete Problemas del Milenio
En el año 2000, el Clay Mathematics Institute eligió siete problemas sin resolver y ofreció un millón de dólares por cada uno. Este es el estado a septiembre de 2026:
Hasta ahora solo uno estaba resuelto de forma reconocida: la conjetura de Poincaré. Su autor, el ruso Grigori Perelman, rechazó el premio en 2010.
Por qué importa
Si la demostración resiste el escrutinio, sería la primera vez que una inteligencia artificial resuelve un problema matemático de este calibre. Un antes y un después.
Y aunque al final resulte que tiene fallos, el simple hecho de que una máquina haya producido en pocos días algo tan complejo como para tener que revisarlo en serio ya dice bastante sobre a qué velocidad avanza todo esto.
Fuentes: